Stop a los excesos navideños

Salud

De aquí a una semana puedes vivir dos situaciones: o bien te plantas después de Noche Buena y Navidad (o Después de Noche Buena, Navidad y San Esteban) sufriendo los excesos navideños con dolor de tripa, maldiciendo los turrones, los mantecados, la copa de coñac y el cordero asado de tu madre; o bien disfrutando de un fin de semana tranquilo, agradable y sin arcadas cuando ves un rosco de vino. ¿De qué dependerá? De cómo hayas afrontado las comidas navideñas y si un año más has comido como si no hubiera mañana o has pensado que sí lo hay y que debes vigilar qué comes en Navidad.

Consejos contra las molestias digestivas en Navidad

Durante las fechas navideñas, puedes ingerir sin mucho esfuerzo un 30 o 50% más de calorías de las que el cuerpo necesita. Esto, no sólo se traduce en un aumento de peso, sino también en problemas digestivos ya que el organismo sufre un shock. Para evitar tanto las molestias digestivas como la depresión al subir a la báscula en enero debes armarte de voluntad, autocontrol y estos consejos.

  1. Previene. Los días anteriores a este sin fin de comilonas, no mires los turrones de la despensa, evita comer fuerte y haz que tus comidas sean ligeras. Desciende el consumo de alcohol y refrescos y aumenta la fruta, las infusiones y el agua. Para el desayuno, un té verde con limón en ayunas te ayudará a depurar el hígado y eliminar la grasa acumulada en este órgano.
  2. Compensa. Los días claves debes hacer las tres comidas con un poco de cabeza. Si en una sabes que te vas a pasar, reserva para la otra un caldito, una ensalada, un bol de fruta (es época de piña, amiga).
  3. Aprende a decir no. Hay muchos manjares en una mesa de Navidad. Alimentos que quizá no consumimos durante el resto del año y que nos encantan: Eso hace que muchas comamos por encima de nuestras posibilidades y acabemos empachados rápidamente. Por muy bueno que esté el guiso de tu suegra, di no. Por mucho que creas que una gamba más no te hará daño, sí, te lo hará; aunque creas inofensivo ese bombón de licor, no lo es. Hay mañana y hay tuppers. Si tu madre está preocupada porque sobra comida, dile que tienes sitio en el congelador.
  4. Soyta-ChitosanAcorta la sobremesa. En especial en los días de Navidad y San Estaban en que la comida principal es a medio día, las sobremesas pueden derivar en cenas, y no en cenas ligeras como las que os hemos propuesto para evitar problemas digestivos. Después de los postres, sal a pasear al perro o a pasearte a ti, que te de el aire, que la cervecita baje y que las calorías vayan quemándose.
  5. Muévete. Nada de excusas de es Navidad. Si tienes ruta de gimnasio, mantenla. O camina, o sube escaleras o ves en bici a casa de tu madre, pero MUÉVETE. Es una orden.
  6. Restringe el alcohol. Brindis por aquí, brindis por allá y el pantalón ya no abrocha. El alcohol es una bebida muy calórica así que por mucho que tu cuñado quiera abrir otra botella de vino o cava, no hace falta. En serio no hace falta. Que crees que lo necesitas para soportar a la suegra, pero no. Sal a dar una vuelta. Evitarás engordar y tener resaca.
  7. Alimentos. La alcachofa, el hinojo, la cola de caballo, el boldo o la casia son alimentos que te ayudaran a depurar, reducir gases, a no retener líquidos. En infusión ayudarán a tu estómago a asentar las comidas.
  8. Ayuda extra. Te presentamos el chitosan con la época de boda, bautizos y comuniones. Este producto dificulta la absorción de la grasa de los productos que ingerimos por lo que nos ayudará a controlar el peso en época de excesos puntuales.
Evitar los excesos navideños puede ser el primer paso para empezar con los propósitos de años nuevo con buen pie. Y cuando vayas a coger el último langostino recuerda que hay mañana.
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