¿Sabías que… El Azafrán puede saciar el Apetito?

Salud

Todos hemos sido, alguna vez, víctimas del estrés. Temporadas en las que, sin saber muy bien porque, sentimos que tenemos ansiedad y generalmente, un apetito constante como consecuencia. Tenemos la insaciable necesidad de picar, y el cuerpo nos pide alimentos poco saludables. Es decir, que la mayoría de nosotros, hemos podido comprobar la evidente relación entre la ansiedad y la obesidad.sido, alguna vez, víctimas del estrés. Temporadas en las que, sin saber muy bien porque, sentimos que tenemos ansiedad y generalmente, un apetito constante como consecuencia. Tenemos la insaciable necesidad de picar, y el cuerpo nos pide alimentos poco saludables. Es decir, que la mayoría de nosotros, hemos podido comprobar la evidente relación entre la ansiedad y la obesidad. Dos problemas que crecen El sobrepeso y la obesidad se están convirtiendo rápidamente en las causas más significativas del mal estado de salud en el mundo. Los últimos informes de la Organización Mundial de la salud (OMS) estiman que un 70% de los adultos en los países de la Unión Europea (UE) tienen sobrepeso u obesidad, y que un 30% son obesos1. Y dentro de Europa, España es uno de los países que encabeza las cifras, con una tendencia a seguir creciendo. Por otro lado los trastornos psicológicos también han ido en aumento durante las últimas décadas. En la UE, se estima que un 38% de la población sufre trastornos psicológicos, siendo los trastornos de ansiedad y depresión la mayoría de los casos. Curiosamente la ansiedad y la depresión son dos trastornos psicológicos que aparecen frecuentemente en la población con obesidad. En muchos estudios se observa que los adultos obesos tienen un riesgo significativamente mayor de depresión y ansiedad que los participantes de peso normal. Y viceversa, la ansiedad y la depresión son factores de riesgo de la obesidad en hombres y mujeres¹. La posible conexión El eje hipotálamo-pituitario-adrenocortical es un punto clave en el que se cruzan y se relacionan la regulación del sistema nervioso con el sistema endocrino. Es por eso que las alteraciones a este nivel por estrés, ansiedad o depresión, afectan también a la regulación del peso corporal. Comer en exceso, tener preferencias por alimentos poco saludables, la falta de actividad física y el insomnio pueden ser patrones adoptados por personas con altos niveles de ansiedad y depresión. Además hay que tener en cuenta que las personas que sufren ansiedad y depresión suelen tener una mala calidad del sueño o un sueño no reparador.
¹Brumpton B et al. The associations of anxiety and depression symptoms with weight change and incident obesity: The HUNT Study. International Journal of Obesity (2012), 1–7
  Estudios recientes muestran que la restricción parcial de sueño de forma continuada tiene efectos importantes sobre la función hormonal y neuroendocrina produciendo: disminución de la tolerancia a la glucosa, disminución de la sensibilidad a la insulina, aumento de las concentraciones de cortisol, disminución de la leptina (hormona de la saciedad) y aumento de la grelina (hormona estimulante del apetito), factores que aumentan el hambre y desequilibran el control del peso corporal. La falta de sueño dificulta la recuperación de la función hormonal que controla el apetito y otras funciones metabólicas, y además también da lugar a más horas de vigilia y por tanto más horas en las que se puede comer. Así, el control de peso es complicado cuando existe un estado de ansiedad, ya sea por los efectos directos de ésta en los mecanismos reguladores, por la falta de sueño reparador, o por ambas cosas. El azafrán como posible ayuda Todos conocemos el azafrán como especia usada para cocinar y es especialmente utilizada en Asia. Se trata de los estigmas secos de la flor de Crocus sativus L., que tienen un color y aroma muy característico debido a diversas sustancias colorantes y aromáticas que lo componen. Una de ellas es el safranal que es el principio activo al que se le atribuyen las propiedades, no culinarias, de esta planta. Esta especia se ha utilizado en la medicina tradicional como digestivo, antiinflamatorio, etc, pero además a día de hoy, son diversos los estudios sobre el azafrán que le atribuyen actividad como antihipertensivo, anticonvulsivante, antitusivo, ansiolítico, antioxidante, antidepresivo, antiinflamatorio, y relajante. Sabemos que el fenómeno del picoteo, conducta alimentaria incontrolada, está muy relacionado con la ansiedad y el estrés, y predispone a la ganancia de peso y a la obesidad. Cabe destacar que esta actitud o impulso afecta especialmente a la población femenina.
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