¿Sabes qué es el capital solar?

Salud

Hay un número de horas finitas de exposición solar que la piel de cada individuo puede tolerar a lo largo de toda su vida. Este valor varía en cada uno de nosotros porque lo predefinen nuestros genes, se llama capital solar y una vez sobrepasadas esas horas totales es cuando aparecen los problemas en nuestra piel. Si quieres aprender a tomar el sol de forma responsable, no te pierdas el artículo de hoy.

Los riesgos de tomar el sol en exceso

Pasar demasiadas horas bajo el sol pasa factura. Y es que el riesgo del efecto acumulativo de radiación UV no desaparece con el verano. Aunque en menor medida e intensidad, en invierno también nos da el sol y sigue siendo igual de dañiño que durante el meses más calurosos del verano. De hecho, a corto plazo un exceso de calor nos provoca rojeces en la piel, inflamación e incluso quemaduras; y a largo plazo si el sol nos ha agredido la piel de forma continuada puede generar aparición de cáncer de piel o melanomas.

¿Qué zonas son las más vulnerables?

producto_blog_isdin_gel_crema_50SPF_200Nuestro cuerpo en invierno está menos expuesto a las radiaciones solares, pero precisamente las partes que nunca cubrimos (cara y manos) serían las más vulnerables y sensibles a la luz solar. Aunque la intensidad del sol es menor en esta época del año por el ángulo de la luz del sol, la radiación ultravioleta es igualmente dañina para nuestra piel. En verano, además, vamos más descubiertos, por lo que exponemos mayor proporción de nuestra piel a los dañinos rayos solares.

La recomendación que hacen los expertos dermatólogos es proteger nuestra piel durante todo el año con cremas solares de factor de protección solar 30 y en verano o durante actividades deportivas que requieren más horas ante la exposición solar como el montañismo, la escalada o el esquí, deberíamos aumentar la protección a factor solar de 50+.

Además de la protección solar, en dermocosmética también se usan términos como los filtros para evitar daños a nivel celular de nuestra piel y que actúan como reparadores del ADN celular como el ácido ácido glicirretínico, el licocalcón o la vitamina E. Éstos son los responsables que la radiación solar no nos afecte al núcleo de las células epiteliales y que, por tanto, deberán comprobar que tu crema lleva si deseas que tu capital solar no llegue a su máximo exponencial antes de tiempo.

Dado que dicen que nuestra piel tiene memoria, ¿por qué no hacer que los recuerdos sean lo más agradables posibles? Toma el sol sin pasarte y siempre, siempre con protección, y así podrás quedarte con el buen recuerdo de las horas bajo el sol sin sufrir las consecuencias del dañino sol a largo plazo.

   
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