Protégete del sol también en Invierno

Salud

El sol es fuente vida.  La radiación  solar es fundamental para que nuestro organismo sintetice la vitamina D  que necesita. Además, sabemos que la exposición al sol tiene también un efecto positivo sobre el estado de ánimo de las personas. Es de sobras conocido los periodos depresivos que experimentan culturas y pueblos nórdicos que durante largos periodos de tiempo no ven el sol.  Naturalmente existen también efectos positivos, relacionados con la estética, nuestra apariencia personal y nuestra autoestima. No en vano hablamos de que una persona tiene un “mal color” cuando no está bronceada.

Sin duda, el sol es fuente de vida, pero también puede ser el origen de problemas en la piel si no la protegemos adecuadamente. Pero la radiación ultravioleta del sol también puede tener efectos nocivos en nuestra piel a corto y largo plazo.

Probablemente, el efecto agudo más conocido de la radiación solar es la quemadura, que se produce por una exposición intensa al sol. Pero no es la única consecuencia. La exposición solar intensa durante las dos primeras décadas de vida se ha relacionado especialmente con el fotoenvejecimiento cutáneo prematuro y la formación de cáncer de piel.

Aunque somos conscientes de la necesidad de proteger nuestra piel del sol, esto es algo que asociamos con el verano. Pero las radiaciones solares en invierno no están exentas de riesgo. Especialmente, si vamos a la montaña y está nevada. A mayor altura, es menor la capa atmosférica que filtra los rayos solares, de modo que estamos más expuestos a ellos.

Por otro lado, la nieve refleja la luz solar que incide sobre ella, por lo que nos exponemos a un 80% más de radiaciones solares.

Todo esto hace necesario proteger adecuadamente la piel de nuestros hijos para evitar problemas. En esta época son frecuentes las quemaduras en cara, manos y cualquier otra zona que quede expuesta al sol mientras  se practican deportes invernales. Por ello conviene cubrir con ropa toda la extensión de piel posible (cuellos altos, bufandas, etc.), utilizar gafas con filtro para proteger los ojos y utilizar con frecuencia crema fotoprotectora.

No olvidemos que la piel tiene ‘memoria’ y acumula los efectos de estas agresiones, especialmente, cuando hablamos de pieles inmaduras aún, como la de nuestros hijos pequeños.

¿Cómo elijo el fotoprotector adecuado?

Es conveniente tener en cuenta el Factor de Protección Solar (SPF de sus siglas en inglés). El número que figura en la etiqueta Indica la proporción de tiempo que nos permite estar al sol sin sufrir quemaduras.

Cuanto más alto el número, mayor es la protección, aunque el tiempo de exposición a las radiaciones solares dependerá también del tipo de piel. Por ejemplo, un niño de piel blanca, rubio y de ojos azules será más sensible al sol que uno moreno.

En niños es recomendable utilizar fotoprotectores formulados específicamente para la piel pediátrica, por su mejor tolerancia. También existen productos indicados para pieles extremadamente sensibles y/o atópicas, con menor contenido de filtros químicos que podrían irritarlas. E incluso fotoprotectores sólo con filtros físicos de gran seguridad en una piel de este tipo.

Por último, la cosmética de los productos solares (extensibilidad, sensación en la piel, absorción) es un punto a tener muy en cuenta para garantizar una óptima protección.

  • 0 1

  • (2 votes, average: 5,00 out of 5)
    Cargando…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *