Cómo prevenir las infecciones del verano

Salud

El verano, con la llegada del calor, es una época propicia para las infecciones. Es importante conocer los focos de riesgo y aumentar las precauciones. La exposición incontrolada al sol, las comidas, los excesos de alcohol, las actividades al aire libre, el cloro de las piscinas… Son muchos los agentes externos que pueden causarnos daños si no tenemos una correcta prevención.

Exposición incontrolada al sol

Además de producir quemaduras por insolación, puede desencadenar tumores con riesgo de cáncer, manchas y envejecimiento prematuro de la piel. Se debe usar protector solar (superior a 30, siendo 50 el recomendable), sobre todo en niños. En el caso de los lactantes los especialistas señalan que sólo pueden exponerse al sol a partir de las 6 de la tarde y utilizando siempre gorro y ropa adecuada.

El uso prudente de las cremas de protección adecuadas y la exposición limitada y controlada son dos buenos consejos, válidos para todos. En caso de duda, consultar al dermatólogo. Pero el sol, además de provocar quemaduras en nuestra piel, produce un exceso de calor que afecta al sistema de regulación de la temperatura del cuerpo.

Un golpe de calor se manifiesta por la piel roja y caliente, dolor de cabeza intenso y pérdida de consciencia en algunos casos. También debemos tener cuidado con la deshidratación. Ésta se produce cuando la salida de agua y sales de nuestro organismo es superior a la entrada, lo que da lugar a vómitos, diarreas, fiebre, entre otros. Para prevenirla hay que evitar el exceso de abrigo y el exceso de alcohol, así como realizar ejercicio físico intenso en ambientes calurosos.

Comidas

Debemos tener especial cuidado con la contaminación de productos crudos como carne o pescado con alimentos listos para consumir como verduras frescas, pues puede causarnos diarreas, vómitos, dolores y fiebre. Para prevenir posibles gastroenteritis estivales se recomienda:

  • No tener los alimentos a temperatura ambiente.
  • Beber solo agua embotellada y evitar la comida de ventas ambulantes. Además, se deben conservar los alimentos en el refrigerador y consumirlos en el menor tiempo posible.
  • Lavar bien frutas y verduras. (eliminado lo de la lejía y el cloro por si acaso)
  • Evitar el consumo de productos elaborados con huevos.

Hongos

Uno de las consultas más frecuentes al dermatólogo en verano son los distintos tipos de micosis u hongos. Los más comunes son los denominados pie de atleta, cuyo contagio se produce principalmente en las duchas de las piscinas. Para prevenirlos, los dermatólogos recomiendan bañarse con las zapatillas puestas, y secarse bien entre los dedos, uno por uno. Si se tiene tendencia a tener hongos los especialistas recomiendan colocarse algún antimicótico.

Otitis

Permanecer mucho tiempo en el agua produce humedad en el oído, que resulta un espléndido caldo de cultivo para bacterias y hongos infecciosos. Afecta a todo tipo de personas, pero especialmente a los niños.

Los síntomas de la otitis externa son dolor en el oído, que aumenta al mover la oreja, dolor al masticar y falta de audición, entre otros. No se trata de una enfermedad grave, aunque sí molesta y que, si no se trata puede derivar en complicaciones.

Para prevenirla es importante secarse bien los oídos después del baño. Conviene inclinar la cabeza hacia un lado y golpearla suavemente para que salga el agua y, a continuación, introducir con mucho cuidado un extremo de la toalla en el oído para secarlo. También es una buena idea bañarse con tapones.

¡Unos pequeños consejos pueden ayudarte a disfrutar más de las vacaciones y el verano!

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