¡SOS piel! Prevención del daño solar

Nuestra farmacéutica responde

 

Cada vez estamos más concienciados de que es posible disfrutar del sol sin poner en riesgo nuestra piel. En esta época del año, los profesionales sanitarios colaboramos con la prevención del daño solar, ya sea a través del asesoramiento personalizado o mediante campañas de sensibilización que alcanzan un público amplio. En este artículo, os comparto las recomendaciones de una campaña que está siendo muy activa durante los últimos días en Barcelona. Su objetivo es aconsejar a las personas con más riesgo de sufrir daño solar e inculcar hábitos saludables de prevención.

Una piel para toda la vida

Desde que nacemos, la piel pasa por un proceso de maduración hasta que se convierte en un escudo que nos protege de las agresiones medioambientales. Pero no es una estructura rígida: es un órgano vivo, cambiante, que interacciona constantemente con los estímulos de nuestro alrededor. A través de ella, se produce intercambio de materia, el sistema inmune se activa, nos podemos relacionar con el mundo exterior y configuramos el sentido del tacto.

Es de suma importancia preservar su integridad, porque sus funciones son muchas y variadas. Uno de los factores ambientales al que está más expuesta a lo largo de la vida es, sin duda, la radiación solar. A ciertas dosis, la radiación solar es necesaria para que la piel desempeñe alguna de sus funciones, como la "síntesis" de vitamina D. La forma inactiva de esta hormona tiene que pasar por una serie de transformaciones para convertirse en su forma activa: en primer lugar, la prohormona debe convertirse en la forma conocida como D3 o colecalciferol. Esto se produce precisamente en la piel, cuando los rayos ultravioletas (UV) inciden en ella. Luego, harán falta dos transformaciones más: una en el hígado y luego en el riñón para que la vitamina esté del todo "activa" y lista para actuar.

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Del exceso de radiación ultravioleta (UVA y UVB) sobre nuestra piel  se encargan los melanocitos, unas las células de la piel que nos protegen de la radiación. Contienen una sustancia denominada melanina, que actúa como un filtro para evitar que este exceso de radiación penetre a capas más profundas y dañe el resto de células (los tipos de radiación más energéticas pueden llegar a alcanzar el ADN y producir daño a ese nivel, lo que puede afectar gravemente a la regulación celular). De aquí la importancia de proteger la piel: cuando la melanina de la piel ya no es suficiente contra las radiaciones nocivas, los diferentes tipos de radiación inciden y producen daño oxidativo y una bajada de la inmunidad a nivel local. Esta es la causa principal del fotoenvejecimiento prematuro de la piel o de problemas más serios como el cáncer de piel.

Nuestra mejor aliada: la prevención

La prevención primaria es la mejor herramienta para evitar estos daños en la piel. Prevención significa protección de la piel en las distintas situaciones cotidianas, por eso tendremos en cuenta:

  1. En el aire libre debemos protegernos correctamente: no sólo en la playa, también cuando realicemos cualquier actividad exterior, como las excursiones en el monte, paseos por la ciudad o haciendo turismo. El agua, la arena y la hierba reflejan las radiaciones y amplifican la exposición.
  2. Para protegernos bien, utilizaremos gorro, gafas de sol y ropa apropiada. Evitaremos la exposición directa al sol durante las horas más críticas: de 12h a 16h, sobre todo en verano. Utilizaremos protectores solares de calidad durante todo el año, insistiendo en zonas expuestas como cara, nariz, labios, brazos y escote.  Debemos evitar siempre las quemadas solares.
  3. Es importante conocer nuestro fototipo de piel. De esta forma, podemos escoger el fotoprotector más adecuado en cada caso. El médico o farmacéutico nos pueden orientar en este sentido.
  4. Recordar que los protectores solares deben aplicarse antes de salir de casa, para que sean efectivos en el lugar de exposición. La aplicación la repetiremos cada 2 o 3 horas y después de cada baño o si hemos sudado mucho.
  5. Los niños menores de 3 años, las mujeres embarazadas y las personas mayores deben tener precaución especial. También deberán tener más cuidado todas aquellas personas que toman medicación fotosensibilizante, algo más habitual de lo que pensamos.
  6. Podemos revisar nuestra piel como una rutina habitual. Si observamos algún cambio significativo en una peca, en relación a su tamaño, color o aspecto, es muy importante que lo consultemos con el médico o el dermatólogo.

Este verano, ¡disfrutemos del sol de forma responsable y con salud! :)

Feliz semana y hasta la próxima.

 


Conflicto de intereses: La información contenida en mis artículos, así como en las respuestas de consultas privadas, es de carácter independiente. Las recomendaciones las hago en base a la información técnica y el propio criterio profesional, y no recibo ningún incentivo para destacar unos productos frente a otros. Agradezco a todos lectores que se pregunten por el criterio de selección aplicado y les animo a seguir enviando sus inquietudes y comentarios. // En este artículo, agradecemos la información facilitada por parte de la campaña "Atenció Pell", que organizan el Colegio de Farmacéuticos de Barcelona y la Unidad de Melanoma del Hospital Clínic de Barcelona. 

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