Niños hiperactivos: detectarlo y tratarlo

Bebés y Mamás

Un niño hiperactivo no es sólo un niño movedizo, travieso o que no para un segundo. El trastorno de hiperactividad con déficit de atención es un desorden serio, que puede llegar a angustiar mucho a los padres. Los problemas también pueden venir porque a veces se le confunde con un niño mal educado o rebelde. Para detectar y comprender un caso de hiperactividad hemos de tener en cuenta que se trata de un problema de origen neurológico que se da entre un 3% y un 5% de la población infantil. Es más frecuente en niños que en niñas y requiere de un tratamiento psicológico específico. Un niño con este trastorno no aguanta más de cinco minutos viendo una película, juega con una cosa y enseguida se cansa, empieza a hacer algo y lo deja a la mitad, se distrae con facilidad, mueve las manos y los pies todo el tiempo mostrando inquietud. Pero veamos más en profundidad los síntomas: - Dificultad para resistir a la distracción. - Dificultad para mantener la atención en una tarea larga. - Dificultad para atender selectivamente. - Dificultad para explorar estímulos complejos de una manera ordenada. - Actividad motora excesiva o inapropiada. - Dificultad para acabar tareas ya empezadas. - Dificultad para mantenerse sentados y/o quietos en una silla. - Presencia de conductas disruptivas (con carácter destructivo). - Incapacidad para inhibir conductas: dicen siempre lo que piensan, no se reprimen. - Incapacidad para aplazar las cosas gratificantes - Impulsividad cognitiva: precipitación, incluso a nivel de pensamiento. Los padres sufren mucho esta situación en la que los niños no aceptan las normas establecidas, son tozudos, compulsivos  tienen dificultad para atender cuando se les habla. Esta serie de actitudes generan habitualmente, fracaso escolar. Estos casos no significan que el niño sea vago, es simplemente que no debido a la falta de concentración, su aprendizaje es desordenado, descuida los trabajos y no acaba las tareas. Si bien en cada caso los tratamientos son distintos y han de estar ajustados al caso en particular, existen una serie de productos calmantes como infusiones o jarabes que pueden servir de gran ayuda para conseguir relajar al niño hiperactivo. Los padres han de tratar de crear un buen ambiente familiar estable, en el que el niño no se sienta rechazado o prejuzgado. Las normas han de estar claras (no significa estrictas) y bien entendidas por ambas partes.
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