La fórmula magistral de la crema hidratante

Bebés y Mamás

Se trata de un producto muy común en todas las casas. La crema hidratante juega muchas veces un papel fundamental para que nuestra piel luzca perfecta, sobre todo en ciertos momentos del año como al final del verano, cuando la sequedad ataca a nuestra piel por los efectos del sol. Lo normal es aplicarse la crema una vez al día (mejor tras la ducha), aunque en determinados casos (tras la menopausia, durante las épocas más frías del año...) es aconsejable aplicarse crema hidratante dos veces por día. Un hábito que puede resultar incómodo, pero que debe tomarse como una rutina diaria para que su efecto sea visible y que nuestra piel recupere la textura perfecta. Hay cremas hidratantes de aloe vera, de pétalos de rosa, de avena, de caviar... Pero todas tienen unos “ingredientes” en común, que son los que al final ayudan a hidratar la piel. Glicerina: sirve para retener el agua de una emulsión de forma duradera y en condiciones óptimas. Ácido láctico: se añade a la crema hidratante para provocar un efecto peeling en la piel. Urea: favorece la unión del agua a las proteínas de la membrana celular y ayuda a la retención de la misma dentro de las células. Lanolina: se trata de una sustancia que aparece en las glándulas sebáceas de ciertos animales. Se utiliza en cremas hidratantes como excipiente para problemas de la piel, como quemaduras, irritaciones o eccemas. Vaselina: actúa como barrera, impidiendo la pérdida de agua superficial. Vitaminas: las vitaminas más frecuentes en la crema hidratante son la B, A, E, C, H y D, debido a sus propiedades hidratantes.
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