El embarazo y las estrías

Bebés y Mamás

El periodo de gestación de una mujer supone un cóctel hormonal que generan grandes cambios fisiológicos, uno de los más temidos son las estrías. Para evitarlas y poder vivir un embarazo sin esas marcas, tenemos que tratar de prevenirlas desde el primer momento.

Tenemos que tener en cuenta que la piel tiene una gran capacidad para distenderse, puede estirarse hasta diez veces durante el embarazo. Esto significa que la piel que normalmente cubre un centímetro, en el embarazo puede llegar a cubrir hasta diez centímetros. Es por eso que tenemos que tomar medidas para que durante el embarazo nuestra piel esté elástica, hidratada y que al estirarse no se rompan las fibras. Las estrías son el fruto de la rotura de fibras elásticas de la dermis que se rompe y deja una cicatriz en forma de líneas sinuosas de color blanquecino o amoratado.

Para sufrir estrías no hace falta pasar por embarazo ya que estas surgen con un aumento o pérdida de peso repentina, por un aumento de la producción de estrógenos en la pubertad o en el embarazo, o por enfermedades que afecten la formación normal de colágeno. Por otra parte no podemos olvidar que cada tipo de piel es distinta y que la genética juega un papel muy importante también. El aumento del volumen de la barriga, sumado a que la piel se vuelve más reseca durante el embarazo, hace que hacia la segunda mitad del embarazo, y especialmente en el tercer trimestre que la tripa aumenta su tamaño rápidamente, aparezcan las indeseables estrías. Aunque para algunas mujeres se trata de marcas naturales y no sienten ese desagrado. Para las que quieren prevenir las estrías en el embarazo hay algunas recomendaciones básicas que debéis seguir desde el comienzo de la gestación y hasta unos meses después del parto, un período que muchas mujeres pasan por alto.

  1. Control del peso. En el embarazo no todo está justificado. Aumentar más de 15 kilos se considera excesivo y puede ser perjudicial para la salud de la madre y del bebé. Además resulta un factor de riesgo para que la piel se extienda demasiado y se produzca la rotura de fibras. Además, si después del embarazo se pierde peso repentino se provocan unas lesiones irreversibles en la piel.
  2. Piel Hidratada. Para mantener la piel hidratada es importante hidratarla también desde el interior, es decir bebiendo mucha agua, aumentar el consumo de alimentos ricos en vitaminas y nutrientes, así como aplicar cremas antiestrías en el primer trimestre de gestación.
  3. Alimentación para prevenir las estrías. Si bien no lo solemos tener en cuenta, los alimentos pueden ser grandes aliados en la prevención de las estrías. Especialmente los alimentos ricos en vitaminas A (productos lácteos, zanahorias, albaricoques, nísperos), E (aceites vegetales, cereales, verduras) y C (cítricos, patatas, lechuga, tomate) y en magnesio, indispensable para la síntesis de colágeno. Los ácidos grasos esenciales, presentes en verduras, aceites vegetales y pescado, aportan elasticidad a la piel y favorecen la producción de colágeno. Entre las frutas, aquellas que son ricas en vitamina C, especialmente el kiwi, que favorece la regeneración del tejido conjuntivo y la cicatrización.
  4. Cremas antiestrías. Necesitamos una crema que hidrate, revitalice y restaure la piel. Entre los componentes de las cremas, tenemos que buscar las que contengan centella asiática (que actúa como bioestimulante), aceites de jojoba y borraja, vitamina E y aceite de mosqueta (de efectos reparadores). Para que estas cremas tengan efecto, tenemos que ser constantes y aplicarla dos veces por día, por la mañana y por la noche, para que la piel se mantenga hidratada y protegida durante todo el día. Se aplican con masajes circulares que estimulan la circulación cutánea y favorecen la penetración de los principios activos.
 
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