7 tipos de hambre que sabotean tu dieta

Dietética

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Año nuevo, dieta nueva. Y esta vez sin abandonar. Más allá del menú bajo en calorías, las ganas de ir al gimnasio o la capacidad de decir no al chocolate, hay otros factores que te pueden hacer fracasar. El hambre puede ser uno de ellos, pero no el hambre físico sino que hay hasta siete tipos de hambre que pueden poner en riesgo tu dieta. Cada uno ataca un punto débil de la mente y te atraen al lado oscuro. 

Perder peso, comer mejor y llevar un estilo de vida saludable suele ser uno de los propósitos que cada enero copan la lista de metas a alcanzar en el año que empieza. Para ello, hay que tener no sólo ganas si no estar preparado mentalmente para conseguirlo ya que, de lo contrario, cualquier estímulo hará que se abandone el propósito.

Estar a dieta o cambiar los hábitos alimenticios no es fácil, hace falta reprogramar el cerebro para que entienda que por muy apetecible que sea una pizza, lo mejor para el organismo es un alimento más saludable.

Los tipos de hambre que debes conocer

  1. El hambre emocional. También  puede llamarse hambre de corazón y aparece cuando aparece un vacío sentimental y quiere rellenarse con comida. Suele aparecer cuando se está insatisfecho en algún ámbito de la vida ya sea personal o laboral, cuando se está sometido a mucho estrés o cuando no se sabe gestionar un problema. Aparece de repente y normalmente se quiere saciar con algo dulce que da un "subidón" instantáneo, pero luego el ánimo vuelve a caer. Una vez identificado este hambre lo mejor es substituir las galletas o el chocolate que te ibas a comer por una actividad que distraiga la mente de la comida: pintar, escuchar música o llamar a un amigo para preguntarle como le ha ido el día.
  2. Mind hungry o hambre de mente. Cuando descubres que ciertos alimentos tienen propiedades saludables como el chocolate, la fibra o los frutos secos, acudes a ellos para justificar su consumo en exceso, es hambre de pensamiento. También cuando te justificas con "me merezco ese donut" o "después de esta semana me he ganado una pizza". Tu mente justifica tus acciones. Entrenar la mente para atraer pensamientos positivos hacia una dieta es esencial para que ésta tenga éxito.
  3. El hambre de los ojos. Seguro que conoces la expresión"Comer por los ojos". Esto sucede cuando a pesar de no tener hambre o estar saciado completamente, aparece ante ti un postre,  un tentempié o un plato con una presentación exquisita y te resistes a decir "no".
  4. El hambre de nariz. Sucede los mismo que con el hambre de los ojos. De repente, una barra de pan recién hecha, un gofre o un guiso. El olor se cuela en nuestra cabeza e, inmediatamente, se despiertan las ganas de comer aquello. sabotear_dieta_post2
  5. El hambre de sabor. Descubrir sabores y texturas  en un restaurante nuevo, tener la necesidad de probar todo aunque se esté saciado.
  6. Hambre celular. Necesidad de determinados nutrientes y alimentos concretos. El hambre celular puede indicar que el organismo no puede funcionar a todo gas por alguna carencia nutritiva.   Si tu cuerpo te pide algo dulce o salado, te está enviando una señal de que falta algo, revisa la dieta, la hidratación, el sueño y el entrenamiento.
  7. El hambre de estómago. Este tipo de hambre puede confundirse con ansiedad, estrés o nervios. Para diferenciar el hambre de estómago del hambre físico real, debes escuchar qué te pide el cuerpo. ¿Un alimento o sabor en concreto? No es hambre real.

Cuanto mejor te conozcas y sepas escuchar tu cuerpo, lo tendrás más fácil para poder gestionar tus emociones y atacar al hambre en cualquier formato.

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